Muy pocos libros, hasta ahora, han tratado a la indumentaria como un elemento que no solamente atañe, sino que además modela y regula -sin mediación alguna-, los modos de la sociabilidad, la vida cotidiana, y como negarlo ya, la intimidad y las relaciones entre los sexos. En este contexto, El Cuerpo Diseñado viene a sumar a una cuestión tradicionalmente reducida al ámbito de la crítica de lo suntuario -cuando no de lo puramente teórico o técnico-, una perspectiva proactiva e innovadora, que consiste en tomar al cuerpo humano -entendido como estructura morfológica primaria pero también como sensitivo y de memoria vital- como verdadero origen y fin de todo proyecto de diseño.